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Hoy,
como todos los días, tanto usted como yo hemos recibido varios
mensajes de correo electrónico en nuestros buzones, algunos
dirigidos personalmente a nuestro nombre, otros de conocidos, varios
publicitarios y algunos molestos (y por supuesto hemos recibido
"ese" mensaje de nuevo, y ya van...)
Ni debemos desesperarnos
(sólo como recurso para el desahogo) ni debemos pensar que el correo
es sólo spam y que en realidad no sirve para nada. Lo que en
realidad me preocupa es que tanto usted como todo aquel que tiene en
el correo electrónico y en el e-mail marketing una oportunidad
increíble de promoción de sus productos vaya a eliminarla de un
plumazo sólo porque esta negativa experiencia diaria le haga creer
que todo es spam, es decir, que todos los mensajes que cualquiera de
nosotros podamos enviar a quien no nos conoce van a ser molestos.
Esto no es así necesariamente.
Sabemos de sobra lo que es el
spam, un mensaje enviado a miles de direcciones elegidas al azar,
muchas de ellas incorrectas o inexistentes, sin ninguna seguridad de
que estén interesados en lo que les cuentan y que sólo sirven para
colapsar la red Internet. También es la práctica más odiada entre
los internautas, por supuesto.
En el otro extremo tenemos el
marketing de permiso y las listas opt-in, en este caso se requiere
del permiso explícito de quien va a recibir el mensaje (es una
maravilla porque siempre es alguien interesado en "escuchar" lo que
vamos a contarle) Sin embargo crear una lista importante de estas
características es largo y complejo. Pero ¿qué tenemos entre estos
dos puntos? ¿Hay alguna otra posibilidad?
Afortunadamente
existen otras posibilidades, como una solución intermedia tenemos
las listas opt-out, al contrario que en el caso anterior aquí se
trata de apuntar en la lista a quien enviamos el mensaje y darle la
oportunidad de borrarse cuando lo desee. Está claro que es una
trampa de parte de quien gestiona la lista pero si al menos tiene la
capacidad de seleccionar objetivos a los que es muy posible que
interese su contenido puede incluso ser un mensaje bien recibido.
Pero no es una buena práctica pues no es una forma correcta de
comenzar una relación que ha de ser de confianza.
¿Cómo
podemos hacerlo mejor? Pidiendo permiso antes de que nos lo
soliciten. Por ejemplo, en nuestro web tenemos un formulario de
suscripción a una lista y todo el que se inscriba allí será bien
recibido, pero no vamos a quedarnos ahí, podemos enviar a todo aquel
a quien querríamos apuntar en la lista (porque pensamos que puede
interesarle) un mensaje invitándole a suscribirse. En definitiva no
esperamos a que él venga a nosotros sino que vamos a él
directamente, le enviamos una muestra de nuestro material y si lo
desea podrá suscribirse. A diferencia del opt-out no lo hemos
suscrito primero y mientras que no diga lo contrario.
Existen
dos puntos muy importantes en todo esto, en primer lugar es deseable
que sea el interesado quien se apunte a la lista (bien porque nos
encuentra o tras una invitación) puesto que esto va a significar que
tiene realmente interés en ello y esto es lo que buscamos: contactos
interesados en lo que les contamos. Los no interesados que no se
preocupan de borrarse no van a significar beneficios a la larga y
sólo van a hacer la lista artificiosamente más larga y menos
manejable.
Por otra parte, y evitando el odioso spam, yo
siempre he preferido recibir publicidad por correo electrónico antes
que por teléfono, fax o correo postal, siempre que sea un mensaje
que pueda interesarme y que se envíe solamente una vez. A diferencia
de los otros medios su eliminación es más rápida y limpia, si me
interesa lo guardo y no tengo que manejar papel en el
proceso.
El
riesgo de esto es que a todos se nos ocurra enviar mensajes a todo
el mundo ya que el coste de envío es realmente bajo (es por eso que
existe el spam) Esta es una buena razón añadida para no enviar
correo de forma indiscriminada sino segmentando previamente los
destinatarios, el número será mucho menor y la probabilidad de
acertar mucho mayor.
En definitiva no tenemos que tener miedo
en entrar en los ordenadores de los demás si sabemos hacerlo con
respeto y tenemos la mínima prudencia de seleccionar a quién va
enviado el mensaje para evitar que reciba una oferta de seguro de
automóvil alguien que ni tan siquiera conduce...
Arturo Sola Consultor de Internet amairu@amairustudio.com http://www.amairustudio.com/
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